ASPECTOS IDEOLOGICOS EN LA CONSTRUCCIÓN DE UN CURRICULO PARA UNA UNIVERSIDAD INSURGENTE
1.- Base ideológica.
Ante la necesidad de repensar el modelo de universidad posible para la Venezuela que emerge es exigencia desde la historia de los “vencidos” buscar la categoría o el concepto que guarde fidelidad a una racionalidad dialéctica y a un tipo de pensamiento liberador: el de la heterotopía.
La búsqueda de nuevos espacios donde se produzca esa reflexión pasa por el debate abierto y la discusión sincera sobre la naturaleza política e ideológica de la universidad, para que esta rompa la disonancia entre su razón de ser y el ser de la razón.
Se trata como base ideológica de lograr incitar a los que dentro de ella están a la recuperación de una praxis que permita vencer oscuranas, lo que implica la recuperación del sujeto histórico y protagónico del que se habla en la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela.
Sobre este marco y en función de los siguientes puntos nodales creemos está la telúrica fuerza del compromiso que nos permita distanciarnos de gatopardo. Entre ellos mencionamos:
1. Someter a la crítica abierta el tipo de jerarquías y de organización que desde lugares ajenos pretende hacer valer verdades absolutas.
2. Cuestionar el pensamiento cartesiano que bajo el ropaje de aprendizajes lineales descontextualizados hace del hombre y la mujer un instrumento de manipulación.
3. Replantear una nueva teleología que le de características antropocéntricas a la educere , extirpando la occidental teleología que se orienta al mercado, a la oferta y la demanda.
4. Lograr la profundidad humana que haga insurgir un currículo para la vida y no para la nota.
5. Lograr la distribución social del conocimiento sin dejar al margen los saberes y tecnologías populares, combatiendo así el reduccionismo propio de la disciplinaridad.
6. Replantear la naturaleza de una organización dialéctica inserta en los planes nacionales y articuladas al desarrollo endógeno.
7. Abrir el debate sobre la relación saber – poder en el acto pedagógico que ha terminado por reproducir el estado de dominación, y los aprendizajes pasivos.
8. Rescatar el papel protagónico del sujeto como ente creador y protagónico.
9. Repensar la naturaleza y el valor de nuevos marcos teóricos donde el centro sea el hombre y la mujer y no el mercado
10. Desterrar la lógica de la competitividad para impulsar la convivencialidad
11. Repensar la dinámica de la comunitariedad a través de sus ejes SABER – HACER – TENER – PODER con una visión más apegada a la idea de PATRIA y un nuevo sentido de pertinencia.
12. Promover el dialogo de saberes como vínculo sentimental de lo humano.
Sobre esta base de puntos nodales creemos debe fundarse un marco referencia ideológico apuntalado el compromiso y la participación de provocar la eclosión de los “poderes creadores del pueblo” (NAZOA).
La racionalidad instrumental positivista se impuso a la forma interdependiente de concebir los fenómenos materiales y espirituales de la antigüedad; su desarrollo científico y tecnológico permitió cambios profundos a partir de la formulación de leyes que ordenaron el mundo a imagen y semejanza del capital. Así el mundo empezó a entenderse con el lenguaje matemático.
La concepción positivista a lo largo de su expansión generó un modelo de desarrollo sustentado en una racionalidad social, fundado en el cálculo económico, la formalización, el control y la uniformización de los comportamientos sociales y la eficiencia de sus medios tecnológicos; cuyas consecuencias mayores ha sido la inducción a un proceso global de degradación socio-ambiental. Por ello actualmente, las bases de la ciencia moderna, han sido cuestionadas, la validez acuñada durante siglos, en períodos recientes manifiesta la deficiencia de los paradigmas disciplinares, los cuales lucen alejados cada vez más de la posibilidad de una comprensión integral de lo social. El mundo hoy presenta un sistema de relaciones caracterizado por un cambio global, cuyo despliegue de relaciones se traduce en procesos turbulentos en las relaciones económicas, culturales, sociales, políticas, ambientales.
Ante esta situación, cambian las perspectivas y concepciones sobre el universo físico, de manera que, la concepción estática de elementos aislados, desde la cual se explicaba a partir de la física, a la economía, la psicología, la educación, hasta las distintas teorías organizacionales; cuyas relaciones resultaban invisibles porque el patrón metodológico lo impedía; se ha pasado a una posibilidad interpretativa dinámica, que sugiere un universo de interacciones, cuyo entramado plantea las múltiples relaciones que se perciben cuando se interpreta a partir de metáforas mecánicas, con relación al pensamiento complejo, ya que hoy, todo el universo físico es visto como una basta red de interacciones, un espacio en el cual ya nada puede definirse de manera absolutamente independiente. Así que la separatividad de los problemas no es posible y esto constituye un desafío, ya que la búsqueda de salida a los problemas de la sustentabilidad, obligan a plantear lo relativo al desarrollo y al ambiente de manera compleja, vale decir, de manera inseparable y mutuamente determinados.
Estas consideraciones servirán de fundamentación para clarificar las vías de superación de la concepción tradicional disciplinar de la práctica educativa, en la que se le asignaba un papel decisivo en su relación con los problemas del desarrollo, ahora se trata de clarificar el sistema de relaciones e interacción de esa práctica, atendiendo a las nuevas demandas de la cultura de la sustentabilidad, en un sistema complejo, contexto en el cual actúa intrincadamente con otras prácticas sociales; constituyendo ésta la intención que orienta la propuesta sustentada en un currículo humanista y socio – critico.
En el marco anterior, la matematización del mundo y del pensamiento bajo la lógica de la homotopía han dado forma a los principios que sustentan un tipo de UNIVERSIDAD orientada a la titulación, centrada en la fragmentación del pensamiento y del saber, en la fragmentación del sujeto y de la realidad para hacer de ellos compartimientos estancos que hacen del hombre y de la mujer “genios” en la interpretación de la PARTE y analfabetos y vacios en la comprensión del TODO.
La composición de esa totalidad (como universidad) presupone dos partes (según el teorema de Newman): una positiva y la otra negativa. La primera se sustenta en ver el conocimiento humano como un todo constituido por partes que se unen armónicamente. Si la comunidad cultural, llegase a omitir una parte significativa del conocimiento (y esta es para Newman la parte negativa) las consecuencias que se presentarían serían las siguientes:
• el hombre se volvería ignorante en esa área;
• el conocimiento humano, como una totalidad, quedaría mutilado;
• al recomponerse las partes, por su lógica natural, surgiría un nuevo TODO, pero distorsionado, pues esa parte que se ha perdido no es otra que el HOMBRE y la MUJER.
Es evidente dentro de la lógica de la racionalidad empírica analítica y sus intencionalidades que el sujeto se pierda y se constituya solamente en datos, en estadísticas, etc. Sino se logra recuperar al sujeto, al HOMBRE – MUJER, entonces no habrá universidad … no habrá futuro.
Con esas características contamos hoy en nuestras universidades. Esta es la universidad que tenemos, la que se orienta al mercado porque asume que primero que el hombre están la oferta y la demanda. Lo anterior pone en entredicho un principio que da sustento a la universidad: el de la UNIVERSITAS, como espacio para el dialogo y la constitución de un pensamiento apegado a la naturaleza y al hombre. De allí las coincidencias que, al respecto, nos hace coincidir con Mora Garcia (sod) cuando sostiene Paradójicamente una nueva clase deambula en nuestros centros universitarios, que ni es sabia, ni enseña ni escribe. Vivimos tiempos en donde la servidumbre de inteligencia, y el celestinaje ideológico determinan la razón de ser de la universidad.
Lastimosamente estas universidades son las que se han enquistado en un aparato burocrático que teme a los cambios que se vienen proponiendo y que tienen su base en la constitución de la República Bolivariana de Venezuela.
Universidades que dilapidan recursos, ingentes recursos que superan incluso los presupuestos de gobernaciones y alcaldías, de allí el miedo a la municipalización de la educación. Los signos de los tiempos en la universidad que tenemos pasa por la siguiente caracterización que recreamos a partir de López Sánchez:
o La autoridad universitaria se politizó desde hace mucho tiempo e hizo de la universidad un feudo para sus siglas y sus colores.
o En uso (abuso) de su condición jerárquica muchas autoridades financian sus propios grupos incluso armados como protección de sus intereses y de sus parcelas.
o Los grupos profesorales han pervertido a los movimientos estudiantiles.(lo han entendido como un objeto) En las universidades públicas, los grupos políticos profesorales vienen practicando desde hace décadas un mecanismo perverso de comprar lealtades de los dirigentes estudiantiles a cambio de diversas prebendas dentro de la misma institución. Los apoyos electorales a determinados candidatos han sido pagados luego con permisos y facilidades.
o El gatopardismo se expande entre los líderes tradicionales de la burocracia universitaria, los cuales juegan a demostrar su aparente acuerdo con los cambios, con la intención de no perder los privilegios burocráticos que hasta el presente les ha otorgado el control sobre las universidades. La intención de la burocracia va más allá de plegarse a los cambios; su objetivo es encabezar los cambios. Si ello ocurriera, es obvio que las transformaciones serán más aparentes que reales, pues no se afectarían los intereses ni los aspectos que vienen deteriorando a las universidades.
o Los gremios universitarios han perdido completamente el norte de su acción. La academia no es prioridad en las luchas gremiales de los profesores, empleados y obreros. Predomina el reivindicativismo más elemental. De esta forma, el perfil académico de la institución se pierde en una lucha de intereses grupales y sectoriales que no resuelven sino profundizan los problemas presentes.
o Cada facultad, escuela, departamento, son un feudo aislado de la realidad social. Las universidades han involucionado hasta convertirse en un fin en sí mismo. Los grupos profesorales cooptan el nuevo ingreso docente, y reproducen eternamente los vicios actuales. No hay respuestas a las necesidades populares, se investiga de espaldas a las grandes mayorías sociales. Profesores encerrados en sus aulas y laboratorios predican un conocimiento desfasado que ignora totalmente lo ocurrido en Venezuela a partir de 1998. La transdisciplinaridad imperante en las tendencias epistemológicas actuales está ausente del pensamiento universitario. Cada departamento o escuela defiende y actúa en su parcelita, aislado del resto de componentes de la institución.
o La universidad actual no forma profesionales identificados con el nuevo proyecto de país contemplado en la constitución bolivariana.
o El ingreso de docentes responde a lealtades clientelares y a la meritocracia mercantil. Los concursos de ingreso de docentes son negociados previamente en los consejos universitarios, y repartidos entre las mafias burocráticas que dominan la institución. A esto se une la mercantilización de la educación que promueven las universidades privadas, en las cuales se obtienen títulos de posgrado más con los recursos económicos del aspirante que por sus méritos de conocimiento. De esta forma, quienes ingresan como profesores a las universidades son quienes son apadrinados por estas mafias, o poseen los recursos económicos suficientes para tener un currículum bastante gordo.
Probablemente hay numerosos aspectos que puedan haberse escapado, pero lo dicho hasta aquí sirve para iniciar dentro de las instituciones un debate que puede confrontar perfectamente con los discursos que enarbolan sectores opuestos al cambio.
En el marco de una proceso de macdonalización del mundo y donde el discurso de la globalización y la sociedad de conocimiento venía ganado terreno, se hizo evidente la fragmentación del sujeto social e histórico. Como seres relacionales nos ha tocado ser observadores participantes de este proceso, observando con inquietud las maneras como las relaciones sociales se cosifican según el diktac del mercado y las leyes de oferta y demanda, facilitándose el desarrollo de creencias y tendencias ideológicas que generan una visión individualista desde las universidades lo que promueve el monopolio del conocimiento por elites sociales, políticas, económicas y religiosas en detrimento del desarrollo nacional.
Si quisiéramos calificarla, de seguro coincidiríamos con Leonardo boff, concibiéndola como una sociedad productivista, consumista y materialista. Es productivista porque explota todos los recursos y servicios naturales buscando el lucro y no la conservación de la naturaleza. Es consumista porque si no hay un consumo cada vez mayor tampoco hay producción ni lucro. Es materialista porque su centralidad es producir y consumir cosas materiales y no espirituales como la cooperación y el cuidado. Está más interesada en el crecimiento cuantitativo −cómo ganar más− que en el desarrollo cualitativo –cómo vivir mejor con menos, en armonía con la naturaleza, con equidad social y sostenibilidad socio-ecológica-.
Si la sociedad que se inspira en el discurso de la globalización se confiesa como salvación de la humanidad, la universidad que se apoye en ella será sospechosa al creer, no en el hombre y la mujer, sino en una sociedad basada en transacciones y que pone al margen los valores de cooperación; éstos expresan un interés por los demás; presuponen que el individuo pertenece a una comunidad, sea una familia, una tribu, una nación o la humanidad, cuyos intereses tienen preferencia frente a los intereses individuales. Pero una economía de mercado es todo menos una comunidad. Todos deben cuidar de sus propios intereses... y maximizar sus lucros con exclusión de cualquier otra consideración».
Una sociedad que decide organizarse sin una ética mínima, altruista y respetuosa de la naturaleza, está trazando el camino de su propia autodestrucción.
No es de extrañar entonces que hayamos llegado adonde hemos llegado, al calentamiento planetario y a la aterradora devastación de la naturaleza, con amenazas de extinción de amplias porciones de la biosfera y, en último término, hasta de la especie humana
Sospechamos que al no romper con el paradigma productivista/consumista/materialista en dirección al cultivo del capital espiritual y al sostenimiento de toda la vida con un sentido de pertenencia mutua entre la tierra y la humanidad, podemos encontrarnos con la oscuridad.
Estamos pensando (haciendo un ejercicio de prospectiva) en una universidad mas que venezolana, latinoamericana, una universidad que se inserte en el desarrollo pleno del ser y el hacer humano, una universidad articulada al desarrollo desde adentro. Se trata con ello de plantear nuevas instituciones asumiendo un ethos y un pathos, es decir una opción ética y un compromiso militante por crear un futuro para los nuevos republicanos y republicanas, para abrirle espacios a nuevas actitudes.
Un nuevo espacio y oportunidad geocultural se está abriendo en el mundo que permite un análisis y un proceso de desarrollo más integrador y comprehensivo. Al comienzo del siglo es más fácil superar las rigideces ideológicas y hegemónicas del pasado, también los intentos de cooptación de la nueva retórica y las limitaciones de una nueva “tercera vía” que busca incorporar a los sectores de clase media empobrecida, sin atreverse a enfrentar el gran reto civilizatorio de las mayorías de excluidos y superfluos del sistema.
El propio concepto de progreso y desarrollo está en juego. El significado de progreso basado en un crecimiento material ilimitado es cuestionable por sus límites ecológicos, sociales y por la imposible generalización de este progreso moderno a todos los seres humanos. Esa visión de progreso ha sido compartida por el mundo capitalista, difundida a través de la universidad geneflexa que ha puesto a sus pies.
Los nuevos desafíos de la globalización demandan más que nunca la función crítica y a la vez propositiva de la Universidad. La creación del nuevo marco conceptual Geocultural implicaría para la Universidad apropiarse de lo que Einstein exigía para enfrentar los problemas en un cambio de época: “El mundo que hasta este momento hemos creado como resultado de nuestra forma de pensar tiene problemas que no pueden ser resueltos pensando del modo en que pensábamos cuando los creamos.”
Sin embargo este nueva perspectiva y pensamiento más integrado, aunque está aumentando dentro
La idea de la universidad se pasea sobre las condiciones que la sustentan para su uso y su abuso, por su característica intrínseca con la educere. Al asumirse la comunidad como centro del hombre y éste como centro de la vida estará asumiéndose también un tipo de PODER que movilice el desarrollo humano hacia el compromiso republicano para vencer sombras.. Ello, entendiendo que la acción cultural del hombre no puede estar mediada por la razón: “hoy se educa la razón sin educar el corazón, originando personas intelectualmente adultas y sentimentalmente infantiles, falsas y hasta agresivas” (Frey Betto). Las experiencias en el trabajo social participativo hablan por si solas de la inaplazable necesidad de reinvindicar dentro de un currículo socio – critico universitario las dimensiones de la comunitariedad, a saber: SER, TENER. HACER, PODER, por la necesidad de cambiar de signo.
Ante esa necesidad nos ponemos al lado del cambio, promoviendo desde esas dimensiones valores identificados con la tierra soñada para todos, sin recetas sabihondas que traten de explicar la realidad que se vive en la cuadra, en las manzanas, en las cooperativas, en las organizaciones publicas y/o privadas insertas dentro de un desarrollo nacional que se explique desde lo social. etc. Se trata de privilegiar el antropocentrismo, descubriendo desde esa perspectiva lo que el maestro Nazoa asomara con vehemencia como “los poderes creadores del pueblo”. De allí, que este lugar social que se escoge nos ubique dentro de las gestiones de poder – servicio, al lado de los “cristos rotos” asumiendo el desarrollo social como un acto de fe. Y es que había que optar y el pueblo con este tipo de desarrollo debe ser la “opción preferencial”.
La fundamentación ideológica se ubica dentro de una ciencia social critica ya que procura ofrecer a los individuos un medio para concienciarse de cómo sus objetivos y propósitos pueden haber resultados distorsionados o reprimidos, y especificar cómo erradicarlos de manera que posibilite la búsqueda de sus metas verdaderas. La ciencia además de conocer la realidad, ha de aspirar a mejorarla. Y para ello debe resolver la tradicional separación entre pensar y actuar, pues el verdadero objetivo de todo conocimiento humano no es lograr la objetividad sino situarse en la sociedad y mejorarla. Es el sentido de un currículo lleno de una profundidad humana que vincula la teoría con la práctica, el saber con la comunidad y sus organizaciones. Pero se trata de un nuevo saber, lo que hace de ello un reto a la hora de enriquecer un currículo que libere.
Este reto, hace urgente la asunción de rescatar lo propio, lo que aún siendo nuestro permanece secuestrado por la razón. De hecho, la cultura misma debe servir de exorcismo a los demonios de la modernidad y la postmodernidad que han desviado la misión histórica del hombre, del profesional venezolano, del líder vecinal y de los estudiantes y obreros que hoy más que nunca deben compenetrarse con el desarrollo social, económico y tecnológico del país, pues de él depende su existencia como ser creativo y abierto al dialogo permanente con su ambiente.
2.- BASE EPISTEMOLÓGICA
La base epistemológica sobre la que debe impulsarse el curriculum va a descansar sobre las teorías del Aprendizaje Significativo por Descubrimiento que inspira una nueva capacidad de crear dándole al hombre y la mujer la posibilidad de ser auténticos en una sociedad socializada durante cuatro décadas a vivir entre mascaras, y desde su nacimiento al mundo occidental incubando una especie de maldición de malinche De igual manera se impulsa desde esta base epistemológica el desarrollo de la soberanía cognitiva, que no es otra cosa que la humanización y democratización del saber, especialmente aquel elaborado por los “excluídos”. Así mismo, se impulsa el rescate de un pensamiento heterótopo liberador.
De igual forma hay que destacar una racionalidad comunicativa de signo liberador que promueva una comunicación horizontal liberadora, y la relación dialógica para el debate y la controversia que hagan crecer la patria. La intención de este modelo consiste, por un lado, en superar la simple actitud ‘iluminista’ del modelo interpretativo – en el sentido de que éste trata sólo de echar luz sobre los condiciones sociales pero sin afán de transformarlas-, y por otro, probar la existencia de limitaciones estructurales tratando de revelar las causas de índole social y política que las producen.
En este sentido, los supuestos de la corriente crítica conectan con las aspiraciones de la educación de mediados del siglo XX que, partiendo de los ideales ilustrados y regeneracionistas de autonomía, liberación mediante la razón y compromiso con la sociedad democrática, requerían de nuevas formulaciones y propuestas para poder ser llevados a la práctica.
Esta racionalidad comunicativa incorpora los valores de justicia y libertad al trabajo científico, que son tan importantes como la racionalidad. Distingue cuatro tipos de acciones sociales: ‘acción teleológica’, en la cual el actor escoge los medios más adecuados para la consecución de sus fines; ‘acción normativa’, propia de los miembros de un grupo, aquí el actor orienta su acción de acuerdo con las normas; ‘acción dramatúrgica’, influida por el papel que se desempeña en la sociedad, la acción social se concibe como un teatro donde el actor está actuando, y el resto son los espectadores; y ‘acción comunicativa’, la establecida por los sujetos en las relaciones interpersonales, basada en el dialogo entre iguales que da lugar a un consenso acordado intersubjetivamente. Habermas pretende articular la racionalidad teórica - las explicaciones- y la racionalidad práctica – la justificación de las acciones – en la racionalidad emancipadora –liberación justificada con criterios y explicaciones -.
FUENTE: COMISIÓN NACIONAL DE VOCEROS DE LOS INSTITUTOS Y COLEGIOS UNIVERSITARIOS EN EL MARCO DE LA TRANSFORMACIÓN A UNIVERSIDADES POLITECNICAS
miércoles, 26 de mayo de 2010
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